jueves, 25 de febrero de 2010

Sinfonia de la Destruccion

-Hagan silencio... Todo va a acabar, pronto-
musitaba, entre la penumbra un hombre,
que se aferraba a la vida, y a su rifle,
escapaba por un orificio, suspiros imperceptibles
que los humanos corrientes no escuchan
pero la muerte y Dios siempre las lleva presente.
Los aterrados ojos de un inocente
que ve los ríos rojos de la humanidad cuya madre lo tiene cargado, mientras ella;
ella ha dejado la tierra por una herida mayor.
Se olvida entonces de las cosas simples,
y se maquina la melodía funesta de las cosas,
pues si los amaneceres no son seguros,
el anochecer, es la ira del caos, su tempestad.
El niño agradece tiernamente los momentos de vida
al ver, a su héroe como moría,
como era arrastrado al mismo infierno,
pues "el que a hierro mata, pero el mismo muere",
se despega de su madre occisa y la besa,
aun en su cara se nota el amor de ella,
debe terminar lo que un comienzo fue;
el preludio de una guerra,
el comienzo de una lid.
Corre donde están los hombre de cara asesina
y estos sin piedad abofetean,
maltrata, y golpean, a este pobre infante
pues con esto le pone fin a su interminable guerra.



By: Alexander " El Arlequing" Maurello

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